Budapest

No puedo decir que siempre quise ir a Budapest, pues sería mentir. La verdad es que nunca me planteé la posibilidad de ir a Hungría, así que cuando un buen amigo me propuso la idea, me pareció un tanto extraña.

Pero después de pensarlo, me dije que podría ser algo muy buen ir a visitar un lugar del que no sabía nada, del que no sabía que esperar.

Decidí no buscar información en internet, si no hacerlo a la “antigua” y me fui a comprar una guía una semana antes, y leer un poco sobre Budapest, cuáles eran los lugares “más importantes e interesantes” que visitar, y el resto lo descubriría una vez en la ciudad.

Con instrucciones claras sobre cómo llegar del aeropuerto al hostal, me dije que no podría ser tan difícil después de todo.

Solo que no contaba con el hecho de que los húngaros no hablan suficiente inglés, o francés, o español; o de que yo simplemente no hablo húngaro.

Por eso a veces comí cosas que no sabía que eran exactamente, como un pan relleno de semillas de amapola que al principio creí que estaba relleno de jalea de moras. 

O que junto con mi amigo nos encontramos en medio de la nada cuando nuestro tranvía, en lugar de seguir la ruta habitual se desvió para ir a su terminal, pero como no entendimos el mensaje por el altavoz y no nos bajamos a tiempo. Por suerte el conductor se ha de haber dado cuenta que llevaba un par de turistas despistados y nos dejó bajarnos antes de llegar a la terminal.

Para mi, Budapest es una ciudad que está atrapada entre dos épocas, la arquitectura, el tranvía, el metro, los buses, pareciera que el tiempo no hubiera pasado, y por el otro lado están las tiendas, los cafés, los restaurantes que nos recuerdan que después de todo estamos en el 2013.

La ciudad es muy agradable, y aunque en apariencia y como dije antes pareciera estar un poco atrapada en el tiempo en cuanto a su infraestructura, es muy dinámica y joven.

Durante el día se puede caminar y visitar los monumentos tal y como La Gran Sinagoga de Budapest que es la segunda más grande del mundo. O el parlamento de Budapest que es un edificio imponente que vale la pena irlo a ver del otro lado del rio Danubio para apreciar su grandeza.

El castillo de Buda que perteneció a la familia real, que data del siglo XIV. El Halazbastya o Bastión de los Pescadores de estilo neogótico y neorromántico construido entre 1895 y 1902.

Para atravesar el Danubio nada mejor que caminar por el Puente de las Cadenas que es uno de los más antiguos que unen las ciudades de Buda y Pest.

La ópera nacional de Hungría que tiene una de las mejores acústicas del mundo, inaugurado en 1884.

Y para la hora de comer en definitiva vale la pena ir a dar una vuelta al mercado central que es el más grande de Hungría, data del año 1894, en el primer nivel están todas las ventas de verduras, frutas, carnes, quesos, etc. En el segundo nivel, hay una parte de comedores donde se pueden encontrar platos típicos húngaros como el gulasch y en la otra parte todas las tienditas de souvenirs.

Y si son de los que les gusta salir por las noches, Budapest cuenta con muchos bares con decoración y ambiente originales.

Definitivamente es una ciudad que vale la pena visitar, y lo único que me hizo falta fue el tiempo para descubrir los baños termales que son bastante famosos, y la isla Margarita que es una isla que es un área muy popular tanto para los turistas como para los locales.

Pero creo que cuando uno visita ciudades que tiene tanto que ofrecer, donde hay tanto que ver lo que siempre hace falta es el tiempo.

 

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s