Bath

Mi idea de ir a Bath surgió después de haber leído “Persuasión” de Jane Austen, mi escritora preferida, el libro que es en definitiva uno de mis favoritos, dejaron en mí las ganas de ir a ver en persona el lugar donde se desarrolla la segunda parte de la historia.

Pasear por los mismos lugares que Jane Austen, ver lo que ella vio, que idea más tentadora para alguien tan fanática de esta escritora, así que como buena “Janeite” me sentía casi obligada a visitar Bath.

Pero por mucho tiempo fue solamente una ilusión, y creo que en el fondo nunca creí que iba a realmente poder ir, hasta este verano cuando pasamos unos días en Londres y me di cuenta que a solo 1:30h de tren podía ir a pasar unos días al lugar que siempre había deseado ir.

Bath no es solo Jane Austen, es toda una época, es un portal en el tiempo. La historia de la cuidad empieza en la época romana, 43 A-C  alrededor de una fuente de aguas termales “Aquae Sulis”.

Poco a poco y alrededor de las aguas que adquirieron fama de ser medicinales, se fue construyendo una ciudad que con el pasar del tiempo se fue convirtiendo en lo que es hoy  patrimonio mundial UNESCO (1987).

Hay varias maneras de conocer Bath, la tradicional que es caminando, el centro no es muy grande y hay mucho que ver, la segunda forma es tomar uno de los buses que ofrecen un circuito turístico, uno dentro de la cuidad y uno que sube un poco hacia las colinas alrededor de ella.

Nosotros hicimos primero un recorrido a pie, en el que visitamos los famosos Crecent, un estilo arquitectónico que data de época georgiana. Bath fue mayormente construido por John Wood anciano y su hijo John Wood el joven, entre ellos dos construyeron una ciudad que da la impresión de ser grandiosa.

El  Royal Crecent es el más grande y majestuoso y tengo que decir, impresionante, allí visitamos Number one Royal Crecent, esta casa perteneció a Henry Standford entre 1776 y 1796, ahora la casa es un museo que representa la vida diaria del Sr Stanford en aquella época, desgraciadamente no se pueden tomar fotos dentro de la casa, sin embargo la visita es muy interesante, y en cada habitación debidamente amueblada y decorada hay un guía dispuesto a contarnos los más íntimos detalles de los que alguna vez vivieron allí.

No muy lejos del Royal Crecent esta otra obra arquitectónica el Circus, esta vez tal como su nombre lo dice se trata de las casas todas dispuestas en forma circular. Estas casas eran por lo general alquiladas por las personas de la alta sociedad que venían a pasar temporadas a Bath, ya sea por recomendación del doctor para tratar alguna enfermedad o también porque durante la época en la que escribe Austen, era el lugar ideal para ir en búsqueda de un(a) futura esposo(a) de buena clase social y con una buena dote. Era un lugar para ir a ver y dejarse ver.

Lo que nos lleva al famoso Pump Room, ahora un restaurante y salón de té, donde por supuesto fui a tomar mi taza de té con los tradicionales scones, crema y jalea de fresa. Esta sala es adyacente a los baños termales, y era EL lugar en donde si uno era alguien tenía que ir, era allí donde se hacían todas las relaciones sociales acompañadas de un vaso de agua termal (que por cierto tiene un fuerte sabor a tierra).

Una visita a las ruinas romanas de las aguas termales es bastante interesante e impresionante de ver como lograron armar un Spa digno de los tiempos modernos. Si las aguas o no son medicinales es cuestión de opinión, pero dicen que seguramente debido a la falta de higiene en las épocas pasadas cuando tomaban un baño curativo con el simple hecho de bañarse se sentían mucho mejor.

Luego caminamos un rato por la plaza de la iglesia para ir a admirar el Pulteney Bridge, siglo XIII, donde hay varios tiendas y cafés de ambos lados del puente, donde definitivamente vale la pena sentarse en uno de esos cafés pequeñitos, si posible junto a una de las ventanas y admirar la vista del rio Avon.

El primer circuito de bus es similar al paseo que se puede hacer a pie, sin embargo el segundo circuito que sale a las afueras de Bath es también bastante  bonito ya que vemos la extensión de Bath desde la colina y admiramos el paisaje campestre de los alrededores. Pasando por una casa que nos había llamado la atención desde el principio, una casa grande que se nota desde el centro de la cuidad, que nos enteramos durante el tour, era la casa de Ralph Allen (1694-1764), propietario de las minas de donde salieron las piedra blanca cremosa con la que se construyeron las casas de Bath.

Por supuesto que hice el Jane Austen Tour, en el que caminamos por los lugares en los que ella vivió, o describió en dos de sus noveles:Northanger Abbey y Persuasión que mencione al principio, porque aunque si bien ambas historias son ficción, los lugares y maneras sociales son basados en la realidad. Cabe decir para aquellos a quien les interese este detalle, que Austen menciono la cuidad de Bath al menos una vez en las 7 novelas que escribió.

Tanta historia en una ciudad tan pequeña, en cada rincón hay alguna anécdota, alguna historia que tal vez en su momento fue una más de tantas pero que por alguna razón perduro a través del tiempo para delectar a nosotros los que nos gusta saber de las personas que vivieron, caminaron, rieron y lloraron en estas calles mucho tiempo atrás.

Ahora solo me queda conseguir 5000 000 Libras para mudarme a una de las casas del Royal Crescent.

On va à Bath! Bath ? C’est quoi cette ville ?! A moins d’être né en 1600 ou d’avoir lu les nouvelles de Jane Austen, peu de chances d’en avoir jamais entendu parler… Malgré une histoire millénaire, la ville de Bath n’a pas changé et son architecture et les maisons sont restés les mêmes depuis l’époque romaine, date de sa création. Evidemment, la ville s’appelait différemment ; la ville s’appelait « Aquae Suli »lors de sa création. Ceci en référence à la couleur de ses eaux. Oui, Bath est une ville thermale, depuis des millénaires. Les romains en ont construits les thermes et ceux-ci sont toujours en activité au cœur de la ville, même les bains actuels sont à 200 mètres de la source originelle.

Bath fait partie du cercle restreint des villes classées dans leur intégralité au patrimoine mondial de l’humanité. De tous temps, cette ville millénaire a été un lieu de repos et de soins. Il y eut même une époque où la haute société anglaise se rencontrait là pour se remettre de ses maux en profitant des eaux et prendre du bon temps. Sans paraphraser les livres de Jane Austen, il est extrêmement difficile de parler de Bath, d’autant plus que les descriptions qu’elle en fait sont d’une précision épatante. En revanche, il faut savoir que les riches aristocrates ne venaient prendre les eaux à Bath que pour trois raisons: Que les malades se soignent dans les bains, que ces demoiselles trouvent un mari et que ces messieurs jouent au casino.

Une fois ce microcosme bien établi dans la ville, il ne suffit que d’un peu d’imagination pour voir tous les personnages Jane Austen déambuler dans les endroits mythiques de la ville que sont les Bains, le Pump Room, les jardins et bien évidemment le Royal Crescent.

Ne comptez pas aller à Bath sans visiter une demeure du Royal Crescent ni passer au Jane Austen Center. L’empreinte de Jane Austen est partout dans la ville et nombreux sont ses fans à venir à Bath pour marcher dans ses pas. Mais si vous n’avez pas lu ces livres, ne vous inquiétez pas, pas besoin de les connaitre pour pouvoir profiter de la ville. La ville elle-même a des centaines d’histoire à raconter, et si vous ne souhaitez pas lire de guide n’hésitez pas à vous joindre au Bizarre Tour.

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